miércoles, 10 de noviembre de 2021

Louis Braille: Leer con los dedos

El Braille —sistema de lectura y escritura táctil que usan hoy todos los invidentes del mundo— fue inventado por un niño de 12 años. Se llamaba Louis, y nació en Coupvray, Francia, hace ahora 200 años.

Cuando tenía tres años, Louis estaba jugando en la tienda de su padre, fabricante de arneses, y se clavó una herramienta punzante en un ojo. La herida se infectó y se extendió al otro ojo, dejándole completamente ciego.

Afortunadamente, los padres, el maestro local y el párroco se dieron cuenta de la capacidad excepcional de Louis para el aprendizaje, y pusieron todos los medios a su alcance para que estudiara. Aunque, hace dos siglos, eso sólo podía consistir en dejar que Louis se sentara en la misma clase que los alumnos videntes y escuchara lo que pudiese.

Supusieron que Louis no podría seguir el ritmo de sus compañeros, pero pronto se convirtió en un alumno aventajado. Y también mostró un especial talento para la música. A la edad de 10 años, se fue a estudiar a la Real Institución para Jóvenes Ciegos de París, donde los profesores también enseñaban tan sólo hablando a sus alumnos, y donde, una vez por semana, después del almuerzo, se llevaban a pasear a los niños al parque unidos por una cuerda.

Sólo 14 libros

La biblioteca del colegio tenía solo 14 libros. Eran enormes, con letras grandes en relieve, muy difíciles de leer. Louis estaba impaciente por aprender y, después de leerlos todos, se preguntaba cómo mejorar el sistema. Fue en esa época cuando empezó a rondarle la idea de un alfabeto táctil para ciegos.

Un día, vino al colegio el capitán Charles Barbier de la Serre, que había inventado un sistema de escritura y lectura táctil con 12 puntos y guiones elevados para que sus soldados comunicaran los mensajes secretos en el campo de batalla por la noche, sin tener que hablar. Lo llamó sonografía. Barbier lo adaptó más tarde para los invidentes y lo presentó en la Institución para los Jóvenes Ciegos, donde nadie le hizo mucho caso, excepto Louis.

Con la misma herramienta

Louis pensó que el código del capitán era muy lento, los guiones ocupaban mucho espacio y sólo cabían un par de frases por página. En unas vacaciones en casa de sus padres, estudió la forma de mejorarlo. Sentado en la mesa del taller de su padre, sostuvo una herramienta punzante en su mano y la idea apareció en su mente. La herramienta que le había dejado ciego le serviría ahora para escribir y leer. Punzando un cartón pudo crear los puntos de un código mejorado. Louis redujo los 12 puntos a 6 y eliminó los guiones. Cuando cumplió 15 años, ya había fabricado en hierro el sistema y publicado el primer libro en Braille. Más tarde, añadió símbolos para matemáticas y música.



Sin embargo, el sistema Braille fue recibido con escepticismo, y los estudiantes que querían aprenderlo debían hacerlo por su cuenta. Incluso en la Institución Real, donde Louis impartía clase después de graduarse, no se enseñó Braille hasta después de su muerte, en 1852, y a pesar de que los invidentes pensaban que el sistema Braille era el más práctico.

Albanés y zulú

Después se extendió como la pólvora y, para 1890, ya era utilizado en casi todos los países del mundo y había sido adaptado a casi todos los idiomas conocidos, desde el albanés al zulú.

El Braille permite a los ciegos leer con la misma rapidez y facilidad que los videntes. Los libros en Braille tienen páginas de doble cara, que ahorra espacio, y las nuevas tecnologías lo han adaptado a los sistemas digitales más avanzados —Internet, correo electrónico, telefonía móvil,...


FUENTE: KINDSEIN.com


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