domingo, 5 de junio de 2011

Un grupo de jóvenes abrirá un centro para enfermos terminales sin hogar

Un grupo de jóvenes abrirá la primera casa en Rosario que alojará a enfermos terminales desamparados, sin familia ni hogar. Con el afán de acompañarlos hasta el momento de la muerte se lanzaron a crear un hogar "Hospice", una iniciativa que ya funciona en otros lugares del mundo. Lo más sorprendente es que cuando empezaron a difundirla recibieron un aluvión de voluntarios, la mayoría estudiantes universitarios: ya son más de 100 y hay más en lista de espera. La casa empezaría a funcionar en julio y por ahora están juntando fondos.
Omar Zárate es un estudiante de gestión y producción en el Politécnico que hace dos años fue a Buenos Aires a pasar un fin de semana con amigos. Uno de ellos lo llevó a conocer un lugar especial: una casa donde había enfermos terminales y un grupo de voluntarios acompañándolos, otros cocinando y otros limpiando el lugar. Era la casa Hospice de Pilar. Desde ese día su vida fue otra.
Volvió a Rosario con la fuerte inquietud de ser voluntario de algún lugar semejante. Encontró sólo a un sacerdote, el padre Juan Estrade, que tenía una casa para cuidar enfermos en tratamientos transitorios en la Fundación Camino de Vida. El cura le dio el primer apoyo para comenzar una fundación nueva y crear Hospice en Rosario.



“Empecé a hablar con amigos y a contarles la idea. Viajamos a Buenos Aires para ver cómo funcionaba Hospice y así se empezaron a enganchar un montón. Es impresionante cómo la gente busca un espacio para ayudar”, comentó todavía sorprendido y en días en que ya cuenta con un centenar de voluntarios.
El trabajo comenzó en 2009, cuando se armó un equipo fuerte de trabajo. Definieron el proyecto y usaron las redes sociales y afiches para dar a conocer la iniciativa. Hoy, los voluntarios se están capacitando para atender a enfermos terminales.
De qué se trata. Hospice es una iniciativa que existe en varios países del mundo. En Argentina hay tres casas: dos en Buenos Aires y una en Córdoba. La próxima es la de Rosario. Se trata de profesionales y voluntarios que cuidan con amor y acompañan a enfermos terminales que se encuentran en situación de desamparo.
“Queremos darles un hogar para que puedan pasar lo mejor posible los últimos momentos de su vida”, contó Inés Da Rosa, de 27 años, que combina el estudio de la carrera de administración de empresas y el trabajo con una obra solidaria. “Sabemos que si una persona muere en paz le habremos cambiado la vida”, acotó.
Los Hospices en la Argentina son una iniciativa de miembros de la Iglesia católica abiertos a todas las personas sin discriminación alguna, con especial preocupación por aquellas que carecen de los recursos económicos necesarios o que no tienen entorno familiar que pueda sostenerlos. Los voluntarios se guían por el camino espiritual de la Madre Teresa de Calcuta.
La casa que se abrirá en Rosario está ubicada en la esquina de San Luis y Cafferata y podrá alojar a 10 pacientes. Los impulsores ya hablaron con profesionales de los hospitales públicos para que conozcan la iniciativa y sepan que pueden derivar a pacientes allí.
En tanto, los jóvenes están pidiendo fondos. Crearon la asociación amigos del Hospice para quienes puedan colaborar con una donación mensual de lo que sea. “Apuntamos a muchos que aporten poco”, señaló María José Tinello, una contadora que se sumó como voluntaria.
Prepararse. Enfrentarse con la muerte no es fácil, pero estos chicos no tienen miedo. “Es parte de la vida”, manifestó Omar con tranquilidad. Admitieron que “el dolor involucra a todos” y contaron que armaron una preparación para los voluntarios.
“Trabajan en turnos de dos a cuatro horas porque la idea es que cada uno vaya el tiempo que pueda. Y son tres por turno”, señaló Ezequiel Rodenas, un estudiante de medicina de 20 años.
Algunos van a leerles, otros a jugar a las cartas, según el estado en que esté cada huésped, como los chicos llaman a los desahuciados. También hay quienes van a cocinar, a lavar la ropa o a limpiar la casa. “Hay lugar para todos”, aclararon quienes ya se comprometieron con la tarea.
En esta instancia se están realizando charlas para los voluntarios de manera de que estén preparados para brindar una ayuda. Los jóvenes contaron que muchos de quienes ya se anotaron para ayudar en Hospice pasaron por situaciones difíciles. La mayoría cuidó a un familiar enfermo hasta la muerte y se dieron cuenta de lo fundamental que es esa etapa. También, entre las filas de los que quieren ayudar hay gente que fue “huésped”, es decir que en estuvieron en estado terminal, fueron a Hospice y se recuperaron.
La tarea se iniciará en julio y quienes quieran colaborar podrán hacerlo donando pijamas o ropa de cama, sábanas, alimentos no perecederos y todo lo que sea insumos de enfermería. l
Frazadas para los sin techo
Cerca de 40 voluntarios recorrieron las calles de Rosario el viernes a la noche y repartieron mantas hechas con cuadraditos de lana, sopas calientes y galletitas entre quienes dormían en la calle. La iniciativa fue lanzada por Red Solidaria Rosario y continuará todos los días, de 20 a 22. Se reúnen en Moreno y Córdoba.
“La experiencia fue dura pero maravillosa”, exclamó Genoveva Pelagagge, de Red Solidaria, quien participó de la recorrida. Contó que al igual que otros voluntarios sintió impotencia y emoción por el recibimiento de la gente. “Una señora de 70 años que estaba acurrucada en la antigua Maternidad Martin me dijo que no necesitaba nada”. Esa misma mujer fue la que respondió “el colchón lleváselo a otro, yo todavía puedo dormir en el suelo” y dejó atónitos a los voluntarios.
El grupo de voluntario, recorrió la zona de Cafferata hasta el río y el parque Independencia, donde se encontraron con gente durmiendo bajo los árboles, la peatonal San Martín y de Pellegrini hasta el río. “A nadie le pasó nada”, aseguró Genoveva, quien iba prevenida por la inseguridad. “Al contrario, todos nos recibieron muy agradecidos”.
Las mantas. Muchos rosarinos se unieron a la campaña, que también lanzó la Red Solidaria, para tejer cuadraditos de lana que luego se unieron en mantas. Esas mismas frazadas fueron las que se repartieron anoche. “No lo podían creer. Nos preguntaban si de verdad era para ellos, porque están acostumbrados a recibir cosas usadas”, comentó la voluntaria.
“Que nadie muera de frío este invierno” es el lema de estas recorridas.
Los que quieran participar pueden llamar al 153- 507961 o escribir al mail redsolidariarosario@gmail.com.

Por María Laura Favarel / La Capital

FUENTE: DIARIO LA CAPITAL
http://www.lacapital.com.ar/la-ciudad/Un-grupo-de-jovenes-abrira-un-centro-para-enfermos-terminales-sin-hogar--20110605-0029.html

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